El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Dos años hace que habito las mansiones del crimen, reputado por uno de tantos delincuentes; dos años hace que sin recurso lidio con las perfidias del Marqués, empeñado en sepultarme en un presidio, que hasta allá no ha parado su vengativa pasión; porque después que con infinito trabajo he probado con las declaraciones de los arrieros que no tuve ninguna noticia del tabaco, él me ha tirado a perder demandándome el resto que dice falta a su principal; dos años hace que mi esposa sufre una honrosa prisión, y dos años hace que yo tolero con resignación su ausencia y los muchos trabajos que no digo; pero Dios que nunca falta al inocente que de veras confía en su alta Providencia, ha querido darse por satisfecho y enviarme los consuelos a buen tiempo, pues cuando ya los jueces engañados con la malicia de mi poderoso enemigo y con los enredos del venal escribano de la causa, que lo tenía comprado con doblones, trataban de confinarme a un presidio, asaltó al Marqués la enfermedad de la muerte, en cuya hora, convencido de su iniquidad, y temiendo el terrible salto que iba a dar al otro mundo, entregó a su confesor una carta escrita y firmada de su puño, en la que, después de pedirme un sincero perdón, confiesa mi buena conducta, y que todo cuanto se me había imputado había sido calumnia y efecto de una desordenada y vengativa pasión.