El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I De esta carta tengo copia, y se les ha dado a los jueces privadamente, para que no pare en perjuicio del honor del Marqués, de manera que de un día a otro espero mi libertad y el resarcimiento de mis intereses perdidos.
Ésta, amigo, es mi trágica aventura. Se la he contado a usted para que no se desconsuele, sino que aprenda a resignarse en los trabajos, seguro de que si está inocente, Dios volverá por su causa.
Aquí llegaba don Antonio, cuando fue preciso separarnos para rezar el rosario y recogernos. Sin embargo, después de cenar y cuando estuvimos más solos, le dije lo siguiente:
… Nadie crea que es suyo el retrato, sino que hay muchos diablos que se parecen unos a otros. El que se hallare tiznado, procure lavarse, que esto le importa más que hacer crítica y examen de mi pensamiento, de mi locución, de mi idea, o de los demás defectos de la obra.
Torres Villarroel.
En su prólogo de la
Barca de Aqueronte.