El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I En esto se acabó la comida y se levantaron los manteles, quedándonos todos platicando de sobremesa, sin dar gracias a Dios, porque ya en aquella época comenzaba a no usarse; pero el subdelegado, a quien se le quemaban las habas por vernos enredar a mí y al cura en la cuestión de medicina, me dijo:
-Ciertamente que yo deseaba oír hablar a usted y al señor cura sobre la facultad médica; porque la verdad, nuestro párroco es opuestísimo a los médicos.
-No debe serlo -dije yo medio alterado-, porque el señor cura debe saber que Dios dice: que Él crió la medicina de la tierra, y que el varón prudente no debe aborrecerla. Dominus creavit de terra medicinam, et vir prudens non aborrebit eam. Dice también: que se honre al médico por la necesidad. Honora medicum propter necesitem. Dice...
-Basta -dijo el cura-; no nos amontone usted textos que yo entiendo. Catorce versículos trae el capítulo 38 del Eclesiástico en favor de los médicos; pero el decimoquinto dice: que el que delinquiere en la presencia del Dios que lo crió, caerá en las manos del médico. Esta maldición no hace mucho honor a los médicos, o a lo menos a los médicos malos.