El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Si Luisa se hubiera sabido aprovechar de mis locuras, pudiera haber guardado alguna cosa para la mayor necesidad; pero fiada en que era bonita y en que yo la quería, gastaba también en profanidades, sin reflexionar en que podía acabársele su hermosura o cansarse mi amor, y venir entonces a la más desgraciada miseria; mas la pobre era una tonta coquetilla y pensaba como casi todas sus compañeras.
Yo no hacía caso de nada. La adulación era mi plato favorito, y como las sanguijuelas que me rodeaban advertían mi simpleza y habían aprendido con escritura el arte de lisonjear y estafar, me lisonjeaban y estafaban a su salvo.