El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Tomóme de una mano y me llevó a su casa. Luego que llegamos me metió a su gabinete y me sentó frente de él en la mesa, donde había bastante luz.
¡Qué corrido no me quedé al advertir que el tal sujeto era puntualmente el mismo que me había dado tantos consejos en el mesón y me había guardado mi dinero! Pero como era ciego por entonces disimulé, y el sujeto dicho me habló de esta manera: