El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Quedaron en la cárcel, y yo me volví a casa de mi patrón, con quien estuve en clase de arrimado mientras el subdelegado (que luego me admitió entre sus dependientes) disponía su viaje.
Breve y sumariamente se concluyó la causa de los mendigos. La Anita fue a acabar de criar a su hijo a San Lucas, y los demás a ganar el sustento al castillo de San Juan de Ulúa.
Yo, con los cincuenta pesos, me surtí de lo que me hacía más falta, y habiéndome granjeado la voluntad del subdelegado desde México, llegó el día en que partiéramos para Tixtla.
Entonces me despedí de mi bienhechor dándole muy justos agradecimientos, y salí con mi nuevo amo para mi destino, donde hice los progresos que leeréis en el capítulo siguiente:
EN EL QUE REFIERE PERQUILLO COMO LE FUE CON EL SUBDELEGADO; EL CARÁCTER DE ÉSTE Y SU MAL MODO DE PROCEDER; EL DEL CURA DEL PARTIDO; LA CAPITULACIÓN QUE SUFRIÓ DICHO JUEZ; CÓMO DESEMPEÑÓ PERICO LA TENENCIA DE JUSTICIA, Y FINALMENTE EL HONRADO MODO CON QUE LO SACARON DEL PUEBLO