El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Las mujeres saben muy bien aprovecharse de esta loca pasión, y tratan de dominar a semejantes maridos de mantequilla.
Cólera da ver a muchos de éstos que no conociendo ni sabiendo sostener su carácter y superioridad, se abaten hasta ser los criados de sus mujeres. No tienen secreto, por importante que sea, que no les revelan, no hacen cosa sin tomarles parecer ni dan un paso sin su permiso. Las mujeres no han menester tanto para querer salirse de su esfera, y si conocen que este rendimiento del hombre se lo han granjeado con su hermosura, entonces desenrollan de una vez todo su espíritu dominante, y ya tenéis en cada una de éstas una Omfale, y en cada hombre abatido un Hércules marica y sinvergüenza. En este caso, cuando las mujeres hacen lo que se les antoja a su arbitrio, cuando tienen a los hombres en nada, cuando los encuernan, cuando los mandan, los injurian y aun les ponen las manos, como lo he visto muchas veces, no hacen más sino cumplir con su inclinación natural y castigar la vileza de sus maridos o amantes sin prevenirlo.