El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A los quince o veinte días de este suceso fue el de la Inmaculada Concepción de la Reina de los Angeles, patrona de las Españas, con cuyo motivo se empavesó el barco y hubo todo el día una repetida y solemne salva de artillería, lo que me causó una agradable sorpresa, como causa a cualquiera que por primera vez ve una embarcación llena de gallardetes y banderas de diversos colores y figuras, que denotan las de cada nación, y las de las señales particulares que usan en el mar. A más de eso, el verlas colocar y quitar casi a un tiempo me causó no poca admiración, aunque yo no la manifesté, pues ya el coronel me había dicho que manifestar con vehemencia nuestra admiración por cualquier cosa, era señal de tontos, lo mismo que ver las cosas más raras con una indiferencia de mármol.

Este hombre, cuya memoria se perpetuó en la mía, no perdía, como he dicho, las ocasiones de instruirme, y según su loable sistema, que jamás seré bastante a agradecer, un día que lo peinaba, se acordó del desgraciado fin del egoísta y me dijo:

“¿Te acuerdas, hijo, del pobre de don Anselmo? ¡Pobrecito! Él se echó al mar y perdió la vida, y quizás el alma, por la falta de su dinero. ¡Ah, dinero, funesto motivo de la ruina temporal y eterna de los hombres! Días ha que un gentil llamó neciamente sagrada (mejor hubiera dicho maldita) el hambre del oro, y exclamó que ¿a qué no obligaría a los mortales?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker