El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I envidiosos maldicientes. ¿Y qué giro será éste? El campo; sí, ¿cuál otro más propio y honorífico para un marqués que el campo? Compraré un par de haciendas de las mejores; las surtiré de fieles e inteligentes administradores, y contando por lo regular con la fertilidad de mi patria, levantaré unas cosechas abundantísimas, acopiaré muchos doblones, seré un hombre visible en México, contaré con las mejores estimaciones, y mi mujer, que sin duda será muy bonita y muy graciosa, se llevará todas las atenciones, ¿y por qué no se merecerá las de la virreina? Ya se ve que sí; la amará por su presencia, por su discreción y porque yo fomentaré esta amistad con los obsequios que saben ablandar a los peñascos. Ya que esté de punto la virreina y sea íntima amiga de mi mujer, ¿por qué no he de aprovechar su patrocinio? Me valdré de él; lograré la mayor estrechez con el virrey, y conseguida, con muy poco dinero beneficiaré un regimiento; seré coronel, y he aquí de un día a otro a Periquillo con tres galones y con un usía en el cuerpo más grande que una casa.