Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Al dÃa siguiente ya estaba yo en pelota planchando mis vuelos, cuando se le antojó entrar al casero, y entró porque se le antojó, porque yo habÃa vendido la llave de la puerta y no tenÃa con qué cerrarla sino con mi varita, que como era muy débil no pudo resistir el primer empujón del excomulgado casero; entró este maldito, me halló medio desnudo y planchando mi trapillo en un petate; me cobró con imperio de casero, a quien debÃa cinco pesos dos reales de alquileres; con una mirada hizo balance de mis muebles; me cobró con resolución; yo saqué mis ejecutorias del baúl y le dije que a los caballeros de mi clase no se les cobraba de ese modo; que era un pÃcaro, malcriado e insolente; él se irritó con esto y me dijo que me sonara en mis papeles si no tenÃa dinero, que el pagar era justo, y que él no entendÃa de grajas; y asà o le daba su dinero o me mudara en el instante, pues cuando más me dejarÃa vestir, pero no sacar ni una hilacha, respecto a que con todo lo que veÃa no se cubrÃa mi deuda.
—Es usted un plebeyo —le dije—, un villano, un ruin, un ordinario; mis árboles genealógicos, los escudos de mi casa, mis ejecutorias y los méritos de mis mayores, que usted ve en estos papeles, valen más que usted y todas las casas de las monjas.