Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —Todo está muy bueno —respondió el casero—; usted será muy caballero y muy noble, y tendrá infinitas pruebas de su lustre; pero las monjas no comen ejecutorias ni noblezas: ha de cubrir la renta, o se muda.
En éstas y las otras nos hicimos de razones; quise tomar una silla vieja para acabársela de romper en la cabeza; pero él cogió otra y nos dimos una aporreada de buen tamaño, hasta que entró la casera y nos contuvo; pero al fin el inicuo casero consiguió lo que quiso que fue lanzarme de la casa, quedándose con mi baúl y mi memela; mas me dejó vestir, que en gentes de su clase fue una generosa heroicidad; pues si ha cabido en otros, ni aun eso me permiten.
Salíme avergonzado un poquillo; pero muy enojado, triste y con mis papeles debajo del brazo en solicitud de un amigo. Hallé un monigote alquilón que se compadeció de mí y me llevó a su casa.
Allí estuve algunos días; tenía una hermana bonita; me gustó, la enamoré, condescendió; fuimos amigos; el monigote lo supo; nos espió, nos cogió y me dio tal tarea de trancazos, que volví a visitar el hospital.
Los jueces sentenciaron a su favor (¡desgracia de hombres buenos como yo!) y a buen librar salí del hospital desnudo.