Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda En medio de mi triste situación encontré un buen amigo que me animó, diciéndome que yo era para nada pues no sabía mantener un cuerpo solo; pero que me conocía talento muy propio para cómico, que solicitara una plaza de éstas y me acordaría de él.
Como lisonjeó mi vanidad, admití su consejo; fui al Coliseo; pretendí una plaza, me dieron la de mite o metemuertos, y yo por ver si era plaza de escala, la recibí con mucho gusto.
En poco tiempo quise a todas las cómicas, y no sólo a ellas, sino a cuantas podía; mi habilidad iba tomando crédito, y yo hubiera sido el primer galán si me lo hubieran permitido las damas, pero me encargué tan de veras a su obsequio, que en cinco meses dieron conmigo en el hospital de San Andrés... ¡Válgame Dios!, ¡qué suerte fue la mía, siempre me he visto en cárceles y hospitales!
¿Qué padecería en San Andrés?, el que hubiera estado allí que lo diga. Por poco no me reducen al estado de Orígenes. Salí medio hombre por una fortuna singular; pero salí flaco, descolorido y con una frazada en el hombro.
En medio de esta situación, me encontré uno que había sido criado de mi casa. Luego que me vio, me conoció y me dijo:
—¡Válgame Dios, niño, y qué estado tan infeliz es el suyo!