Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi, que volví al castellano de este modo: Tu recubans, tú amarrarás; Tityre, a los títeres; patulae, de las patas; fagi, con una faja; sub tegmine, bajo de ciertos términos. Todos se reían, celebrando, ya se ve, mi habilidad; pero los maestros se ponían colorados, y aun me querían comer con los ojos desde sus sillas; ¡tanta era la envidia que los agitaba! Pero en fin, yo recogí mis galas, mis padres quedaron muy contentos y me pusieron a estudiar filosofía.
En esta facultad salí tan aprovechado como en gramática. A los dos meses ya argüía yo en bárbara que era un pasmo, y tenía un ergo tan retumbante, que hacía estremecer las robustas columnas del colegio, siempre con asombro de mis condiscípulos y bastante envidia de mis maestros.
Una ocasión, arguyendo con un rancio peripatético que defendía la existencia de cierto animal llamado entre sus antiguos patronos ente de razón, después de varias cosas que le dije, añadí este silogismo concluyente: Si per alicujus actus eficeretur entis ratio, máxime per huic: per huic non; ergo per nullius.