Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Hallé a tremendo paseándose frente del cementerio de San Lázaro; su vista, su cuerpazo, sus grandes bigotes y la soledad del campo me infundieron tanto temor que las rodillas se me doblaban, y más de dos veces estuve por volver la grupa; pero él me había visto y mi honor no debía quedar mal puesto en su opinión.
Con esta consideración y, acordándome que a los atrevidos favorece la fortuna, que quien da primero da dos veces y que toda la valentía que para estos casos se requiere es resolverse a morir o matar a su enemigo al primer golpe, me acerqué a Tremendo con mi sable desnudo, y a distancia de doce pasos le dije:
—Defiéndete, cobarde, porque va sobre ti todo el infierno.
El fuerte grito con que pronuncié estas palabras, el denuedo con que corrí a embestirle, los muchos tajos, reveses y estocadas que le tiré sin regla, la ninguna destreza que él tenía en el manejo de su arma y mi atrevida resolución para morir, impusieron a Tremendo de tal modo que ya no trataba de ofenderme, sino de defenderse solamente.
—Sosiégate, chico —me decía—, sosiégate; si todo ha sido broma por verte y conocer tu valor, pero yo soy tu amigo y no quiero reñir con seriedad.