Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Por éstas sus expresiones advertí que me había reconocido alguna superioridad sobre su sable; pero acordándome que donde las dan las toman, y que a veces el miedo acosado hace prodigios de valor, como lo acababa de hacer conmigo, me resolví a ceder; pues ya mi honor quedaba en su lugar y el formidable Tremendo se me daba a partido.
Me retiré tres pasos atrás, y con un tono harto grave le dije:
—Yo dejo de reñir porque me protestas tu amistad; pero para otro día no te chancees con tanto peligro de tu vida.
Tremendo me ratificó de nuevo su cariño; los dos juramos sobre nuestras espadas no decir a nadie lo que había pasado; envainamos los sables, nos abrazamos estrechamente, nos besamos en los carrillos y nos fuimos al café muy contentos. En esto paró nuestro terrible desafío.
En el camino le conté lo que había dicho Modesto acerca de los duelos, y cómo están desaforados los militares y caballeros de órdenes que desafiaren, admitieren el desafío o intervinieren en él de cualquier modo, con la pena de aleves y perdimiento de todos sus bienes; y que si tenía efecto el desafío, aunque no haya riña, muerte o herida, con tal que se verifique que han salido al campo a batirse, sean castigados, sin remisión alguna, con pena de muerte.