Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —Todo esto sabía yo —me respondió Tremendo—; y por eso quise excusar la riña sin herirte, si no, ¡voto a Cristo!, que en la salida que hiciste sobre la izquierda te pude haber tirado la cabeza sobre las astas de Capricornio; pero soy tu amigo, tengo mucho honor, y sólo te desafié por uña chanza y por experimentar si eras muchacho de valor. Ahora que sé que lo tienes, seré tu amigo eterno, y a los dos juntos no nos acobardarán todas las furias del infierno desatadas en contra nuestra. Pero te advierto que tu amistad no la dediques sino a mí, a Precioso, a Tarabilla, a Tronera y a otros semejantes; y de ningún modo a Modesto, a Prudencio, a Constante, a Moderato, ni a otros oficiales hipócritas y monos de que por desgracia abunda nuestro regimiento.
»Estos jóvenes tontos y alucinados por los frailes te predicarán como unos misioneros apostólicos, llenarán tu cabeza de ideas sombrías y pensamientos fúnebres; pero no seas bobo: acompáñate con mozos festivos y corrientes como yo, si es que quieres pasarte una vida alegre y sin tormentos.
Entretenidos con estos santos coloquios, llegamos al café. Luego que nuestros camaradas nos vieron, manifestaron su alegría, porque como presenciaron el desafío y no nos habían visto en la tarde, creyeron que ya nos habíamos hecho pedazos en el campo.