Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Algunas alhajitas, ropa y muebles me dejaron mis padres, y como cosa de quinientos pesos en moneda corriente, lo que jamás agradecí, pues no teniendo arbitrio para llevárselo, era preciso que se lo dejaran a su buen hijo.
Luego que pasaron los nueve días se convirtió mi casa en una Arcadia. Todos mis amigos y mis parientes los catrines me visitaban a porfía; los almuerzos y juegos eran frecuentes; las tertulias eran la diversión favorita de todas las noches; a ellas concurrían mis camaradas, así militares como paisanos, y un enjambre de muchachas corrientes y marciales, de las cuales las más eran de título, aunque no de Castilla; pero en fin, cantaban, bailaban y nos divertían a nuestro antojo.
Se deja entender que yo erogaba los más de los gastos ordinarios; y aunque veía que se me arrancaba por la posta, no se me daba cuidado, porque mis amigos decían que yo era muy liberal y generoso, que lo que me faltaba era dinero; pero que tenía unas partidas excelentes.
En medio de estas alabanzas se me arrancó de cuajo, y por friolera de cuatro o cinco meses que debía de arrendamiento, se presentó el casero al coronel y logró que le desocupara la casa, con lo que cesó de una vez la diversión.