Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Con este pensamiento le traté de boda, y ella me dijo que estaba corriente; pero que hablara a su padre sobre ello por medio de una persona de respeto.
Demasiado conocimiento tenía yo de mi mérito para valerme de embajadores que echaran a perder mi negocio; y así yo mismo fui a su casa y, cara a cara le dije a su padre mis santas intenciones.
El perro viejo me oyó con harta calma, y me dijo:
—Amigo, es verdad que yo le agradezco a usted mucho que ame a mi hija con el extremo que me ha pintado; pero ¿ya la ha visto bien? Es feicita; y si yo que soy su padre lo conozco, ¿cómo usted no lo ha de conocer?
»La naturaleza le negó sus gracias, pero la fortuna la ha dotado de bienes. Algunos pesos tiene para subsistir sin casarse, y aun para hacerse tolerable a un buen marido, si fuere de su vocación el matrimonio.
»Si está de Dios que usted lo sea, lo será sin duda alguna; pero es menester que no sea muy pronto, sino que ambos dejen pasar algún más tiempo para examinar bien su vocación.
Con estas palabritas me despidió el viejo, diciéndome que volviese al fin de un mes a saber qué había pensado su hija. Yo me desesperé; pero me fue preciso condescender.