Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —Ya tomaras el que esa muchacha te quisiera; tu felicidad en ese caso sería bien segura; porque esa fea es hija de don Abundo, viejo muy rico, y desde que nació la está dotando su padre con mil pesos anuales, de manera que tiene tantos miles cuantos años. Ya apetecieras que se casara contigo, aunque tuviera cincuenta años, pues llevaría a tu lado cincuenta mil pesos. Sin embargo, diez y nueve o veinte mil no son tercios de paja; y así tírale seguido, y no seas bobo.
Animado yo con tan favorables noticias, me dediqué a cortejarla sin recelo. Mis paseos por su calle eran frecuentes, y ella siempre correspondía mis salutaciones con agrado.
Llegué a escribirla, y también me escribió; tal cual vez le envié con una criada unas naranjas, un pañuelo de uvas y otros regalos semejantes, porque no podía hacerlos mejores; ella los admitía con cariño y me los correspondía con liberalidad. Una ocasión me envió un bulto de estopilla y otra una caja de polvos de oro. Semejante proceder me enamoraba más cada día, y ya contaba yo con la polla en el plato. Es cierto que su mal cuerpo y peor cara me eran repugnantes, pero ¿qué no se debe disimular (decía yo a mi casaca) por veinte mil duros? Con mil o dos mil pesos dándole cuanto gusto quiera, la entierro en un año y me quedan libres diez y ocho.