Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda A seguida le conté mil mentiras, asegurándole que entre mis trabajos lo más que sentía era tener una hermana joven y bien parecida, a la que estaba en obligación de sostener mientras se ganaba cierta herencia que le pertenecía, pues a más de ser su hermano era su apoderado; pero que por fortuna ya el negocio presentaba buen semblante, según decía nuestro abogado, y sería cosa de que dentro de dos meses nos entregarían lo menos seis mil pesos. En este caso, decía yo al nuevo amigo, pagaré algunos piquillos que debo y procuraré casar a mi hermana con algún hombre de bien, aunque sea pobre, con tal que su sangre sea tan buena como la mía, porque ya usted sabe que la generación de los catrines es tan numerosa como ilustre.
—Y cómo que sí es —contestó el amigo—; yo por dicha mía soy de la misma raza, y me glorío tanto de serlo que no me cambio por el más noble señor del mundo entero.
Entonces yo, levantándome de la silla y dándole un estrechísimo abrazo, le dije:
—Celebro esta ocasión que me ha proporcionado conocer un nuevo pariente.