Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —Yo soy quien gano en ello, señor mío —me respondió—, y me dio mil parabienes, ofreciéndome todos sus arbitrios y persona; me juró que su amistad sería eterna; pero que me rogaba que lo tratara con toda satisfacción, pues él la tenía en ser un legítimo catrín, deudo, amigo y compañero mío.
No contento con prodigarme tantas expresiones cariñosas, hizo llevar aguardiente, y no poco. Bebimos alegremente; y luego que el áspero licor envió sus ligeros espíritus a la cabeza, comenzó a contarme la historia de su vida, con tanta ingenuidad y sencillez, que en breve conocí que era un caballero ilustre, rico, útil a la sociedad, de una conducta irreprensible... En fin, ni más ni menos como yo; y como pares cum paribus facile congregantur, o cada oveja con su pareja, para que ustedes lo entiendan, luego que yo supe quién era y tan a raíz, lo confirmé en mi amistad y le dije que pondría en sus manos todos mis asuntos.
Él manifestó su gratitud con otro medio cuartillo del rebajado, y desde el primer nuevo brindis nos tratamos de tú, con lo que se acabó de asegurar nuestra amistad.
A este tiempo entraron cuatro o cinco caballeritos de fraques, esclavinas y ridículos; unos muy decentes, y otros decentes sin el muy.