Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Saludaron todos a Simplicio, que así se llamaba mi nuevo amigo, y lo saludaron con bastante confianza y a mí con mucho cumplimiento; se sentaron con nosotros, bebieron de nuestros vasos, y en un momento supe que todos eran mis parientes.
Yo manifesté mi alegría al ver cuán dilatada era mi generación, pues en todas partes encontraba catrines tan buenos como yo.
En aquel momento quedamos todos amigos. Uno de ellos, sin ninguna ceremonia, dijo a Simplicio:
—Vaya, hermano, haz que nos traigan de almorzar, pues tú estás de vuelta y nosotros arrancados. Hoy por mí, y mañana por ti.
Simplicio era franco, tenía dinero, y así no fue menester segunda instancia. Mandó llevar el almuerzo, y habilitamos nuestros estómagos a satisfacción, especialmente yo, que almorcé a lo desconfiado, por si no hallaba dónde comer al mediodía.
Luego que se acabó el almuerzo, se despidieron los amigos, y Simplicio me dijo que quería conocer a mi hermana, que le llevara a casa, si es que lo había figurado hombre de bien y digno de ser su amigo.