Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda —¿Cómo sus bodas? —preguntó Simplicio muy espantado; y yo le seguí engañando muy bien, hasta que lo creyó redondamente.
—¡Maldito sea Sagaz! —decía lleno de rabia—; él me ha robado mi felicidad para siempre. Por poco suelto la carcajada al ver la facilidad con que me había burlado de aquel simple a quien obsequié con café; y al pagar hice cuanto ruido pude con mis quince pesos. Finalmente nos despedimos; él se fue al Coliseo y yo al juego.
Algunos días la pasé bien a favor de Birján y de sus libros, pues como me veían decente, pensaban que tenía mucho que perder, y por esta honestísima razón me daban el mejor lugar en cualquiera mesa; pero yo no pasaba de lo que llaman amanezquero: apenas afianzaba dos o tres pesos, los rehundía, sacaba mi puro y me lo iba a chupar a la calle.
Ya se sabe que la fortuna se cansa de sernos favorable largo tiempo, y así a nadie le hará fuerza saber que a los quince días se me arrancó y volvieron mis trabajos con más fuerza.