Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Sin embargo, aún durara mi dicha si un pícaro barbero de mi patrón no hubiera advertido mi habilidad y, envidioso sin duda, se lo avisó. Al principio, según me dijo, no lo quería creer; mas instándole el maldito hablador, fue al juego, y sin que yo lo viera, observó bien mis gracias. Se acabó el monte y me llevó a su casa; se encerró conmigo; me hizo desnudar; cayeron de entre la ropa veinte pesos, porque esa noche me tentó el diablo y me propasé. No pude negar mi diligencia; me quebró un bastón en las costillas y me echó a la calle en paños menores, pues hasta la ropa me quitó el muy mezquino. Como que no era caballero, no sabía respetar a los que lo son desde su cuna, y así me trató como a un villano y como si yo hubiera cometido algún delito en hacer mi necesaria diligencia.
En fin, yo salí en cueros y con las costillas bien molidas. Ya en la esquina de la calle encontré una ronda; me cercaron, y al verme en aquellas trazas me juzgaron ladrón, y ya querían amarrarme; pero como el hombre de talento sabe valerse de él en cualquier caso, especialmente en los adversos, no me acobardé; antes me aproveché de la ronda, pues con aquella serenidad que inspira la inocencia, le dije al alcalde: