Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Todos los concurrentes eran fanáticos; no había espíritu más fuerte que el mío. Hablaron con mucho respeto del dogma, de la revelación y tradición, y al fin de todo, remataron diciendo que la ilustración de este siglo consiste en el libertinaje, cuyas consecuencias son la corrupción de las costumbres y el error en las verdades más inconcusas.
—Hablando de esto —dijo el capellán—, hay una clase de catrines, quiero decir, jóvenes, tal vez bien nacidos y decentes en ropa; pero ociosos, ignorantes, inmorales y fachendas, llenos de vicios, que no contentos con ser picaros, quisieran que todos fueran como ellos. Estos bribones inducen con sus indignas conversaciones a la gente sencilla e incauta y la disponen a ser tan malos como ellos.
Apenas oí yo citar a los catrines de fachendas, cuyo apellido he tenido la dicha de heredar, cuando volví por su honor y dije:
—Padrecito, modérese usted: los catrines son nobles, cristianos, caballeros y doctos; saben muy bien lo que hablan; muchos fanáticos los culpan sin motivo.