Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Ya supondréis, amados catrines y compañeros míos, que con semejante conducta me granjeé muchos amigos, a cuya costa pasé muy buenos ratos, como también unas pesadumbres endiabladas, porque así como bebía y comía y paseaba de balde algunas veces, otras me veía aporreado, encarcelado o fugitivo sin haber yo tenido la culpa de las riñas ni prisiones directamente, sino mis amigos. Ya se ve, yo sostenía todos sus caprichos, fueran justos o injustos, y con esto sus enemigos me aporreaban como a su compañero, y los jueces me castigaban como a cómplice.
Si hubiera de referiros por menor todas las aventuras de mi vida, sin duda que se entretendría vuestra atención; pero he ofrecido limitarme a un solo tomo, y así es preciso abreviar, y contraerme a las épocas más memorables. Continuemos.
Como con las lecciones de mi amigo y mentor me ilustré tanto, y me animé a tratar de cualquier materia por encrespada que fuera, una noche fui con un amigo a casa del conde de Tebas (porque los catrines son tan nobles que en todas las casas caben), y allí, después de la tertulia, se pusieron a merendar, y habiendo conversado de diferentes asuntos, vino a caer la conversación sobre la verdad de la religión católica.