A este lado del paraiso
A este lado del paraiso —He notado que cuando quieres faltar un dÃa más del colegio te lo tomas con mucha seguridad. No decides nunca, mientras las ventajas de irte o quedarte no están claras. Dejas correr durante unas horas tu imaginación por donde marchan tus deseos y entonces decides. Naturalmente tu imaginación con un poco de libertad se dedica a pensar mil razones para quedarte, y entonces la decisión que tomas es falsa. Es interesada.
—Sà —objetó Amory—, pero dejar correr a la imaginación por el lado equivocado, ¿no es por falta de voluntad?
—Querido mÃo, ese es tu gran error. Eso no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad, una palabra inútil y tonta; lo que te falta es juicio, el juicio, el juicio para decidir si la imaginación, en una alternativa, te va a llevar por el camino falso.
—¡Qué me zurzan! —exclamó Amory con sorpresa—. Eso sà que es lo último que yo esperaba.