A este lado del paraiso
A este lado del paraiso —A mà me pasa lo mismo —dijo Tom—. InfanterÃa o aviación; la aviación parece lo más romántico de la guerra, como antes la caballerÃa; pero, igual que Amory, no sé distinguir un caballo de vapor de una biela.
Algo del desagrado de Amory por su propia falta de entusiasmo culminó en un intento de cargar las culpas de la guerra sobre la generación precedente…, toda la gente que habÃa aplaudido a Alemania en 1870…, todos los rampantes materialistas, los idólatras de la ciencia y la eficiencia germánicas. Y cuando en una clase de inglés oyó el Locksley Hall cayó en una sombrÃa meditación sobre el desprecio que le inspiraba Tennyson y todo lo que representaba, porque para él era como un portavoz de todos los Victorianos.
Victorianos, Victorianos, que no aprendisteis a llorar,
sembrasteis la amarga cosecha que habÃan de recoger vuestros hijos…
garabateó Amory en su cuaderno. La lección se referÃa a la solidez de Tennyson, y cincuenta cabezas abatidas tomaban notas. Amory emborronó una nueva hoja.
Horrorizados cuando descubrieron lo que pretendÃa Darwin.
Horrorizados cuando se introdujo el vals y desertó Newman.