A este lado del paraiso
A este lado del paraiso Millares de emociones
y una calma que gozar.
Cantos del tiempo del orden
y bocas con qué cantar.
Los primeros dÃas de abril pasaron a través de una neblina; una bruma de largas sobremesas en la terraza del club mientras el gramófono tocaba Poor Butterfly, porque Poor Butterfly habÃa sido la canción de moda del último año. La guerra no parecÃa afectarles mucho y, a no ser por la instrucción todas las tardes, se dirÃa que era una de tantas primaveras del pasado, aunque Amory se daba cuenta de manera aguda que era la última primavera del antiguo régimen.
—Ésta es la mayor protesta contra el superhombre —dijo Amory.
—Supongo que sà —convino Alec.
—Es absolutamente irreconciliable con cualquier utopÃa. Mientras viva habrá discordia, y mientras hable surgirá todo el latente mal que agita a la muchedumbre.
—Naturalmente, porque no es más que un hombre muy bien dotado y sin el menor sentido moral.