A este lado del paraiso
A este lado del paraiso De repente llegó a sus oídos un extraño son. Era una canción, en una voz baja y fuerte, una voz de mujer que, quien quiera que fuese, se hallaba muy cerca de él. Un año antes podía haberse echado a reír… o temblar; pero en su estado de inquietud tan sólo se quedó a escuchar mientras las palabras penetraban en su conciencia:
Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone.
El rayo partió el cielo, pero la canción continuó sin una vacilación. La mujer se hallaba evidentemente en el campo, y la voz parecía llegar de un pajar a pocos metros de donde se encontraba el joven.
Entonces se cortó y empezó de nuevo con un canto misterioso que se elevaba y descendía, y se mezclaba con la lluvia:
Tout suffocant
Et bleme quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure…