El Gran Gatsby
El Gran Gatsby —Juro por Dios que te diré la verdad. —Su mano derecha ordenó inmediatamente que estuviera preparado el castigo divino—. Soy hijo de una familia acomodada del Medio Oeste. Todos los mÃos han muerto. Crecà en América pero me eduqué en Oxford, porque, desde hace muchos años, todos mis antepasados se han educado allÃ. Es una tradición familiar.
Me miró de reojo, y comprendà por qué Jordan Baker creÃa que Gatsby mentÃa. Pronunció deprisa la frase «me eduqué en Oxford», o casi se la tragó, o se le atragantó, como si ya le hubiera dado problemas antes. Con esta duda toda su declaración se vino abajo, y me pregunté si, al fin y al cabo, no habÃa en él algo siniestro.
—¿De qué parte del Medio Oeste? —pregunté sin mucho interés.
—De San Francisco.
—Ya.
—Mi familia murió y heredé una buena cantidad de dinero.
Su voz era solemne, como si el recuerdo de aquella repentina extinción del clan todavÃa le pesara en el alma. Por un momento sospeché que me estaba tomando el pelo, pero me bastó mirarlo para convencerme de lo contrario.