El Gran Gatsby
El Gran Gatsby —Daisy está en casa —dijo. Mientras nos apeábamos del coche, me miró y arrugó la frente—. DeberÃa haberte dejado en West Egg, Nick. Esta noche no podemos hacer nada.
HabÃa sufrido un cambio, y hablaba con gravedad y decisión. RecorrÃamos a la luz de la luna el sendero de grava que lleva al porche, y Tom liquidó la situación con un par de frases concluyentes.
—Pediré un taxi por teléfono para que te lleve a casa y, mientras lo esperas, lo mejor es que vayas con Jordan a la cocina para que os preparen algo de cena, si te apetece. —Abrió la puerta—. Pasad.
—No, gracias. Pero te agradeceré que me pidas un taxi. Esperaré fuera.
Jordan me puso la mano en el brazo.
—¿No quieres entrar, Nick?
—No, gracias.
Me sentÃa mal y querÃa estar solo. Pero Jordan insistió un poco más.
—Sólo son las nueve y media —dijo.