El Gran Gatsby
El Gran Gatsby Al menos una vez cada quince dÃas un ejército de proveedores se presentaba con más de cien metros de lona y suficientes luces de colores como para convertir el enorme jardÃn de Gatsby en un árbol de Navidad. En las mesas del buffet, adornadas con entremeses deslumbrantes, jamones cocidos con especias se apretaban contra ensaladas arlequinadas, pastelillos de carne de cerdo y pavos color de oro viejo, como encantados. En el vestÃbulo principal ponÃan un bar, con una auténtica barra de metal donde apoyar el pie, y provisto de ginebras, bebidas alcohólicas y licores olvidados desde hacÃa tanto tiempo que la mayorÃa de las invitadas eran demasiado jóvenes para distinguir unos de otros.