Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Los alegres ambientes de los más ricos y de los más pobres, de los más elegantes y de los más delincuentes —para no mencionar a los más bohemios, tan explotados últimamente—, se dan a conocer a las asombradas colegialas de Augusta, en Georgia, y de Redwing, en Minnesota, no solo gracias a las fascinantes páginas dobles, cubiertas de fotografÃas, de los suplementos teatrales de los periódicos dominicales, sino también a través de los ojos sobresaltados y llenos de alarma de Mr. Rupert Hughes y otros cronistas del desquiciado caminar de América. Pero las excursiones de Harlem a Broadway, las picardÃas de los aburridos y las parrandas de los respetables se convierten en materia de saberes esotéricos, reservados únicamente a los mismos participantes.