Hermosos y malditos
Hermosos y malditos AL cabo de quince dÃas Anthony y Gloria empezaron a permitirse «discusiones prácticas», como llamaban a las sesiones en las que, bajo la apariencia del más estricto realismo, caminaban sobre un eterno rayo de luna.
—No tanto como yo a ti —insistÃa el crÃtico literario—. Si realmente me quisieras, desearÃas que lo supiese todo el mundo.
—Sà que quiero que lo sepan —protestaba ella—. Quiero colocarme en una esquina como un hombreanuncio, para informar a todos los que pasen.
—Entonces dime las razones para que no quieras casarte conmigo hasta junio.
—Bueno, porque eres muy limpio. Eres de una limpieza etérea, como yo. Hay dos clases de limpieza, ¿sabes? Una es la de Dick: mi primo está limpio como las sartenes relucientes. Tú y yo estamos limpios como los torrentes y los vientos. Siempre que veo a una persona puedo decir si es limpia, y en caso afirmativo, de qué clase de limpieza se trata.
—Somos hermanos gemelos.
¡Sublime idea!
—Madre dice… —Gloria vaciló un momento—, madre dice que a veces dos almas se crean juntas y… y están ya enamoradas antes de nacer.
