Hermosos y malditos
Hermosos y malditos El bilfismo nunca habÃa logrado un converso con tanta facilidad… Al cabo de un rato, Anthony alzó la cabeza y rio silenciosamente con la mirada en el techo. Al bajar de nuevo los ojos vio que Gloria se habÃa enfadado.
—¿Por qué te has reÃdo? —exclamó ella—, ya lo has hecho otras dos veces antes. Nuestras relaciones no tienen nada de divertido. No me importa hacer el tonto, ni que lo hagas tú, pero no lo soporto cuando estamos juntos.
—Lo siento.
—¡No digas que lo sientes! Si no se te ocurre nada mejor, más vale que te calles.
—Te quiero.
—Me tiene sin cuidado.
Una pausa. Anthony se deprimÃa… Finalmente Gloria murmuraba:
—Siento haberme puesto desagradable.
—Soy yo quien ha tenido la culpa, no tú.