Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Richard Caramel, que iba a ser una de las personas que se encargasen de escoltar a los invitados el dÃa de la boda, causó muchos sufrimientos a Anthony y Gloria durante las últimas semanas previas al acontecimiento, al robarles continuamente el resplandor de las candilejas. El amante demonÃaco se habÃa publicado en abril, e interrumpió los amores de Gloria y Anthony como puede decirse que interrumpió todo aquello con lo que su autor entró en contacto. Se trataba de una descripción muy original y de estilo algo recargado de la existencia de un donjuán de los barrios bajos de Nueva York. Como Maury y Anthony ya habÃan dicho antes, y los crÃticos más receptivos estaban diciendo entonces, no habÃa otro escritor en América con tanta capacidad para describir las atávicas y nada sutiles reacciones de ese sector de la sociedad.