Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Una andanada de conversaciones estalla en la habitación vecina. Los seis jóvenes se levantan, llevándose la mano a la corbata de lazo.
DICK. (Con aire solemne) Será mejor reunirse con el piquete de ejecución. Imagino que van a hacer la fotografía. No, eso es después.
OTIS. Cable, encárgate de la dama de honor a la que le gusta el ragtime.
CUARTO JOVEN. Bien sabe Dios que quisiera haber mandado ese regalo.
MAURY. Si me dais otro minuto resolveré el problema de los ratones.
OTIS. El mes pasado hice esto mismo en la boda del viejo Charlie McIntyre y…
Se dirigen lentamente hacia la puerta mientras las conversaciones se convierten en algarabía y los compases preliminares de puesta a punto brotan como largos gemidos piadosos del órgano de Adam Patch.