Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —Se rompió un brazo y se torció un tobillo. Se dedicó a contar la historia por todo Hot Springs, y cuando tuvo el brazo curado un tipo llamado Barley a quien yo le gustaba se peleó con él y volvió a rompérselo. Fue un lío terrible. Wolcott amenazó con demandar a Barley, y a Barley (que era de Georgia) lo vieron comprando una pistola en la ciudad. Pero antes de eso mi madre me había llevado otra vez al norte, muy en contra de mi voluntad, de manera que nunca llegué a saber lo que pasó… aunque una vez vi a Barley en el vestíbulo del Vanderbilt.
Anthony rio largamente a carcajadas.
—¡Vaya carrera! Quizá tendría que ponerme furioso saber que has besado a tantos hombres, pero lo cierto es que no se me ocurre hacerlo.
Al oír esto Gloria se incorporó en la cama.
—Es curioso, pero estoy completamente segura de que esos besos no dejaron ninguna marca en mí (me refiero a un rastro de promiscuidad), aunque un hombre me habló una vez completamente en serio de lo mucho que le desagradaba pensar que yo había sido un vaso del que bebía todo el mundo.
—¡Qué cara más dura!
—Yo me eché a reír y le dije que pensara en mí como una copa de la amistad que va pasando de mano en mano sin que por ello se la tenga menos aprecio.