Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —¿Comprendes? —le explicó a Anthony—. Si yo no estuviese casada no le preocuparÃa, pero ha visto las pelÃculas de su época y piensa que quizá sea una vampiresa. Mi problema es que tranquilizar a esas personas requiere un esfuerzo que no estoy dispuesta a hacer… ¡Y todos aquellos guapos muchachitos poniéndome ojos tiernos y diciéndome piropos estúpidos! Ya no soy una niña, Anthony.