Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Los dos hombres admitieron con una sonrisa el triunfo de su coartada.
—Bajará enseguida. Venga conmigo al porche lateral. ¿Puedo ofrecerle algo de beber? Gloria está siempre en el baño… se pasa ahà la tercera parte de cada dÃa.
—Es una lástima que no vivan junto al mar.
—No podemos permitÃrnoslo.
En boca del nieto de Adam Patch, Bloeckman consideró aquellas palabras como una broma. Al cabo de quince minutos de frases aceptablemente brillantes, apareció Gloria con un vestido amarillo recién almidonado, trayendo consigo su propio ambiente y una sobrecarga de vitalidad.
—Quiero causar sensación en el cine —anunció—. Me han dicho que Mary Pickford gana un millón de dólares al año.
—No me cabe duda de que podrÃa hacerlo —dijo Bloeckman—. Creo que quedarÃa usted muy bien en la pantalla.
—¿Me dejarÃas, Anthony, si solo hiciese papeles sencillos?