Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De la cocina sale un pequeño y fatigado japonés, abrochándose apresuradamente la chaquetilla de dril blanco. Abre la puerta exterior de tela metálica y hace pasar a un apuesto joven de unos treinta años, que lleva esa ropa bien intencionada característica de las personas que sirven a la humanidad. En él todo tiene un aire bienintencionado: la mirada con la que examina la habitación está compuesta de curiosidad y decidido optimismo; al contemplar a Tana, sus ojos reflejan una total voluntad de elevar moralmente al impío oriental. Su nombre es Frederick E. Paramore. Estudió con Anthony en Harvard, donde debido a las iniciales de sus apellidos siempre los colocaban juntos en las clases. Esto provocó que llegara a existir cierta relación entre ellos… pero no se han vuelto a ver desde entonces.

Sin embargo, Paramore ha entrado en la casa dando la impresión de que viene a pasar la noche.

Tana contesta a una pregunta.

TANA. (Sonriendo con deseo de agradar) Han ido a cenar a la Fonda. De vuelta en media hora. Marcharon a las seis y media.

PARAMORE. (Mirando los vasos sobre la mesa) ¿Tienen invitado s?

TANA. Sí. Invitados. Mr. Caramel, Mr. y mistress Barnes, miss Kane, todos están aquí.

PARAMORE. Ya veo. (Amablemente) Se han corrido una juerga, por lo que parece.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker