Hermosos y malditos
Hermosos y malditos PARAMORE. Muchas cosas. He llevado una vida muy activa, haciendo un poco de todo. (Su forma de hablar deja abierta cualquier posibilidad, desde cazar leones hasta «negocios» con el hampa)
MAURY. ¿Has estado en Europa?
PARAMORE. No, no he estado… desgraciadamente.
MAURY. Imagino que no tardaremos mucho en ir todos.
PARAMORE. ¿Lo crees de verdad?
MAURY. ¡Claro que sí! Este país lleva más de dos años alimentándose de sensacionalismo. Todo el mundo está inquieto. Quieren divertirse un poco.
PARAMORE. Entonces, ¿no crees que esté en juego ningún ideal?
MAURY. Nada que tenga mucha importancia. La gente quiere divertirse de cuando en cuando.
PARAMORE. (Con gran seriedad) Es muy interesante oírte decir eso. Porque yo he estado hablando con un hombre que ha vuelto de allí…
Durante la posterior declaración, que el lector tendrá que rellenar por su cuenta con frases como «Vio con sus propios ojos», «Espléndido espíritu de Francia» y «Salvación del mundo civilizado», Maury permanece inmóvil con los ojos semicerrados, desapasionadamente aburrido.