Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Se había llegado a saber que el patrimonio de Adam Patch ascendía aproximadamente a cuarenta millones de dólares. El legado de mayor cuantía para una persona aislada era de un millón, y su beneficiario, Edward Shuttleworth, que recibiría además un sueldo de treinta mil dólares al año como administrador de un fondo fiduciario de treinta millones, que distribuiría prácticamente a su arbitrio entre diversas obras de caridad y sociedades reformadoras. Los restantes nueve millones se dividían entre los dos primos de Idaho y unos veinticinco beneficiarios más: amigos, secretarios, sirvientes y empleados que, en diferentes ocasiones, se habían ganado la confianza de Adam Patch.
Al cabo de otros quince días, Mr. Haight, después de fijar el anticipo por sus honorarios en quince mil dólares, inició los preparativos para entablar una acción legal en contra del testamento.