Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Anthony regresó al apartamento y se puso a trabajar. Descubrió que el optimismo a ultranza no tenía nada de fácil. Después de media docena de vanos intentos fue a la biblioteca pública y durante una semana estudió los relatos que publicaba una revista popular. Luego, mejor preparado, escribió su primer cuento, El dictáfono del destino. Estaba basado en una de las pocas impresiones que aún conservaba de sus seis semanas en Wall Street el año anterior. Pretendía ser la risueña historia de un botones que, de manera completamente accidental, tarareaba una maravillosa melodía en el dictáfono. El cilindro con la grabación era descubierto por el hermano del jefe, un conocido productor de comedias musicales… para desaparecer inmediatamente. La parte central de la historia se ocupaba de la búsqueda del cilindro perdido, y concluía con el matrimonio del noble botones (ahora compositor de éxito) con miss Rooney, la virtuosa taquígrafa, mitad Juana de Arco y mitad Florence Nightingale.