Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Es muy posible que el director de la revista estuviese de acuerdo con él. Le devolvió el manuscrito con una carta impresa rechazándolo. Anthony lo mandó a otra publicación y empezó una nueva narración. La segunda se titulaba Las puertas abiertas, y la escribió en tres días. Tenía que ver con el mundo sobrenatural: una pareja distanciada llegaba a reconciliarse gracias a una médium en un espectáculo de variedades.
En total fueron seis, seis desdichados y deplorables esfuerzos de «escribir para las masas» por parte de un hombre que nunca había hecho un intento perseverante de escribir. Ninguno de los relatos contenía una chispa de vitalidad, y su rendimiento total en expresiones elegantes e ingeniosas estaba bastante por debajo del de cualquier columna de periódico. Durante su circulación por las revistas, los cuentos de Anthony recogieron en total treinta y una cartas impresas rechazándolos, que venían a ser como otras tantas lápidas mortuorias para los paquetes, semejantes a cadáveres, que encontraba tirados junto a la puerta de su casa.