Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Pero a medida que fue pasando el invierno —el breve invierno sin nieve, reconocible tan solo por las noches húmedas y los dÃas lluviosos y frescos—, Anthony llegó a maravillarse de lo deprisa que el sistema se habÃa apoderado de él. Era soldado, y todos los que no eran soldados eran civiles. El mundo estaba dividido fundamentalmente en aquellos dos grupos.
Al joven Patch se le ocurrió que todas las clases fuertemente diferenciadas, como la clase militar, dividÃan a los hombres en dos tipos; los que eran como ellos, y los restantes. Para los clérigos, habÃa clero y laicado; para los católicos habÃa católicos y no católicos; para los negros, gente de color y blancos; para el preso estaban los encarcelados y los libres, y para el enfermo estaban los enfermos y los sanos… De manera que, sin pensar en ello una sola vez en toda su vida, Anthony habÃa sido civil, laico, no católico, gentil, blanco, libre y con buena salud…