Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Cuando el regimiento llegó a Camp Mills, en Long Island, la idea fija de Anthony era ir a la ciudad y ver a Gloria lo antes posible. Resultaba ya evidente que se iba a firmar el armisticio en menos de una semana, pero los rumores aseguraban que de todos modos las tropas seguirían saliendo hacia Francia hasta el último momento. Anthony quedó consternado al pensar en el largo viaje, en el tedioso desembarco en un puerto francés y en quedarse en Europa quizá durante un año, para sustituir a las tropas que sí habían entrado en combate.
Su intención había sido obtener un permiso de dos días, pero Camp Mills se hallaba bajo una estricta cuarentena debido a la gripe; era imposible salir de allí incluso para los mandos, como no fuera por algún asunto oficial. En el caso de un soldado raso, ausentarse estaba completamente descartado.