Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —Quizá ustedes crean que la guerra ha terminado. ¡PermÃtanme decirles que no es asÃ! Esos tipos no van a firmar el armisticio. Se trata tan solo de un truco más, y estarÃamos locos si permitiéramos cualquier negligencia en la compañÃa, porque, óiganme bien, vamos a hacernos a la mar antes de una semana, y cuando lleguemos a Europa todavÃa veremos la guerra de verdad. —Hizo una pausa para que sus hombres se hicieran plenamente cargo de su declaración—. Si creen que la guerra ha terminado —continuó después—, hablen con cualquiera de los que han estado allà y han visto lo que pasa, pregúntenles si los alemanes están acabados. No lo crean en absoluto. Nadie lo cree. He hablado con las personas que entienden y dicen que, en cualquier caso, tendremos un año más de guerra. Esas personas no creen que la lucha haya terminado. De manera que no cometan ustedes la estupidez de pensar que sÃ.
Recalcando doblemente esta última advertencia, el capitán ordenó romper filas.