Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —… No… no… ¡TodavÃa no! Ahora escuche: «¡John Summer acaba de ser atropellado por un automóvil y ha muerto instantáneamente!».
Gloria abrió lentamente su boca infantil. Luego:
—¡Ahora cuelgue! ¡Con brusquedad!
Gloria obedeció, agarrándose a la mesa con ojos desorbitados. Por fin se sentÃa algo alentada y su confianza aumentó.
—¡Dios mÃo! —exclamó. Le pareció que su voz sonaba bien—. ¡No es posible!
—Ahora desmáyese.
Gloria cayó de rodillas y luego se derrumbó por completo, conteniendo la respiración.
—¡Está bien! —dijo Mr. Debris—. Eso es suficiente, muchas gracias. No necesitamos más. Levántese, eso es suficiente.
Gloria se puso en pie, recobrando la dignidad y sacudiéndose la falda.
—¡Terrible! —hizo notar con una risa serena, aunque su corazón latÃa tumultuosamente—. Ha sido espantoso, ¿no es cierto?
—¿No le ha parecido bien? —dijo Mr. Debris sonriendo suavemente—. ¿Le ha resultado difÃcil? No puedo decir nada hasta que no lo haya visto en proyección.